
"Me debato
entre lágrimas y polvo;
un polvo
a ratos, incluso artificioso,
pero que, sin duda,
cubre mis montañas emocionales
-tan difíciles de remover sin fé-.
¡Y pensar que toda esta mierda constelada
sería tan fácil de desechar!
Pero es tan dulce, tan adictivo,
y tan molestamente placentero como un dolor de muelas...
Ayer creí
(o mejor dicho, "creí creer"),
y al cersiorarme de lo incierto,
quise sentir lo que creo;
no esconderlo tras un gesto
de normalidad.
Hoy tú,
muchacho minoría,
me haces vivir
(pero cada día muriendo un poco en tu nombre)."
13/ Mayo / 2mil5.-

No hay comentarios:
Publicar un comentario